EL
CASTILLO DE LA BRUJA DESORDENADA.
En el reino del Sur, donde el
sol brilla cálidamente, vivía una valiente princesa. Cierto día un pequeño
pájaro azul llegó volando y dejó caer una carta.
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Mi amada princesa:
Vine al castillo de la bruja desordenada y
me he extraviado. A este castillo solamente se llega
atravesando el Reino de las reglas ubicado en el Norte.
Sálvame con tu ingenio y valentía, por favor.
Tu príncipe.
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-¡Oh no, mi amado príncipe se extravió!
La princesa comenzó a empacar diferentes cosas en una maleta
enorme.
-Por las dudas llevaré algunas canicas, un ovillo de lana y
algunas pinturas.
-¡Listo! Es hora de emprender el viaje hasta el castillo de
la bruja desordenada. ¡Allá voy!
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-Ummm….La puerta de entrada al reino de las Reglas está
cerrada.
La valiente princesa sacudió el candado, pero el guardián
del reino movió rápidamente sus ramas, bloqueándole la entrada.
-De ninguna manera, Princesa. ¡No puedes pasar por aquí!
-Pero debo pasar sí o
sí.
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-¿Sí? Entonces encuentra tú misma la llave. Busca el árbol
que tiene los frutos en el siguiente orden empezando desde abajo: manzana,
manzana, coco, manzana, manzana, coco. La llave está en la copa de ese árbol
pero debes tener en cuenta que si tomas la llave equivocada, te envolveré con
mis ramas y te arrojaré muy lejos.
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-Ja, ja, ja.¡Bien hecho, princesa! La llave correcta estaba
en el segundo árbol empezando por la izquierda. Puedes pasar.
Al atravesar la puerta, la princesa se detuvo ante un camino
que se bifurcaba en varios otros. Sólo uno esquivaba a los monstruos y conducía
al castillo
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La princesa avanzó por el camino que tenía las piedras
ordenadas según la secuencia rosa azul y blanco, hasta que se encontró con un
gigante tan grande como una montaña.
-Voy a la casa de la bruja desordenada.
-¿Te refieres a la bruja que estropeó las uñas de mis pies?
¡Vete de aquí! De solo pensar en ella me pongo furioso.
En ese momento la princesa tuvo una idea brillante.
-Te pintaré las uñas y te las dejaré nuevamente muy bonita.
A cambio, ayúdame a cruzar el acantilado.
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La princesa pintó las uñas de los pies del gigante: una con
amarillo, otra con rojo.
-Muchas gracias, princesa! Ahora mis pies son hermosos.
Tal como lo había prometido, el gigante extendió su inmensa
pierna para que la princesa pudiera seguir su camino.
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Una vez superado el acantilado, la princesa se encontró con
una nueva bifurcación en donde tres monos hacían malabares y monerías.
-Así que buscas a esa bruja que nos sacó de nuestro sitio.
Perdona princesa pero ahora estamos ocupados. Debemos encontrar inmediatamente
los lugares que nos corresponden.
-Si yo los ayudo a volver a sus puestos ¿me indicarán cuál
es el camino?
-De acuerdo. Pero apúrate, por favor.
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La princesa ubicó a los monos y ellos le indicaron el camino
que debía tomar.
Después de despedirse, retomó el viaje hacia el castillo de
la Bruja desordenada.
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La princesa caminó un largo rato, hasta que llegó a un río
con tres puentes.en el agua varios cocodrilos esperaban con sus bocas abiertas.
-¡Uy, qué problema, todos los puentes están rotos! ¿Qué
puedo hacer para cruzar?
La princesa estaba desorientada. Por suerte descubrió sobre
el suelo una luna y una estrella.
-Ya sé, usaré estas figuras para completar algunos de los
puentes y así cruzar el río.
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Finalmente la princesa llegó al castillo de la bruja
desordenada.
-¡Abran la puerta! Soy la princesa del reino del Sur.
Pero la puerta se mantuvo cerrada. Sólo se escuchaba un
fuerte traqueteo.
-¡Un momento……Aquí hay algo escrito. Tengo que presionar los
dos ladrillos que no cumplen con la regla. ¿Cuáles serán?
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-¡Qué bien! ¡Se abrió!
Una vez dentro del castillo, la princesa se encontró en un
inmenso salón. Sin embargo, una serie de objetos desparramados por el suelo le
impedían pasar.
-Ahora… ¿dónde coloco todo esto?
Al observar detenidamente, la ingeniosa princesa se dio
cuenta de que había cinco lugares vacíos.
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Al final del salón había una habitación pequeña.
Al entrar, la valiente princesa comenzó a toser.
-Uf… ¡Cuánto polvo hay aquí! En este lugar está todo
desordenado. Pero ¿dónde podrá estar mi príncipe?
-Así que tú eres la valiente princesa de la que tanto he
oído hablar. ¿Vienes a rescatar a tu príncipe? ¡No lo permitiré!
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La valiente princesa sacó de su maleta el ovillo de lana y
ató bien fuerte a la bruja
-¡No, no quiero! ¡Suéltame!
En ese instante, se abrió una pequeña puerta y apareció el
príncipe
-¿Cómo estás mi príncipe?
-Aunque tengo el pelo muy desordenado, me encuentro muy
bien, mi princesa.
-¿Puedes ayudarme, mi príncipe? Este lugar necesita un poco
de limpieza.
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La bruja desordenada continuaba gritando a los cuatro
vientos, pero el príncipe y la princesa no le prestaban atención porque estaban
muy ocupados limpiando. Eliminaron las telarañas, quitaron el polvo y pusieron
cada objeto en su lugar. Luego la princesa peinó a la bruja y decoró su capa
con hermosas canicas de colores. Sorprendida por su nuevo aspecto, la bruja
desordenada se contemplaba en el espejo.
-¿Realmente soy yo?
-Realmente eres tú y luces preciosa.
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-Ahora que nos conocemos, quiero decirte que no pareces una
bruja malvada. Te invito a nuestro Reino del Sur. ¡Ven con nosotros!
Así la ingeniosa princesa, el príncipe y la bruja
desordenada viajaron juntos al Reino del Sur. Allí se divirtieron mucho, fueron felices y comieron
perdices; se divirtieron mucho, fueron felices y comieron
perdices; se divirtieron mucho, fueron felices y comieron
perdices………